RESUMEN DE LA GRAN QUEDADA NACIONAL MADRID 98.

Texto por Javier Soto

S A B A D O

Bien. Una vez terminadas las obligaciones, es decir nada, y habiendo recopilado todo el material del que dispongo, el mío y alguna de las fotos, que los colegas me han ido mandando, me dispongo a narrar las vivencias de estos dos días, en la capital de la nación.

Esto no trata de ser ninguna narración con idea o destino de competir en ningún certamen literario, como el premio Cervantes, sino poder trasladar a los que no pudieron acercarse ese día a Madrid, las anécdotas y las incidencias de la maravillosa jornada.

Empezaremos por el principio, como es normal y aquí, contaremos que lo primero que se hace a un lugar cuando se llega, es buscar un aparcamiento para el vehículo que te ha transportado a la ciudad, cuando es el de uno propio.

En mi caso, tuve un pequeño problema, era el espacio que necesitaba para aparcarlo, pero después de hablar con el ayuntamiento de la villa, se arregló el problema y si no vean, como quedó el susodicho vehículo aparcado.

Una vez solucionado el problema, nos dirigimos a la plaza de España, lugar de cita con los colegas Isi y el hermano Franciskaner, que fueron llegando a la cita de uno a uno.

Cuando estuvimos reunidos los cuatro que habíamos quedado en la Plaza de España, fuimos en un voleo, a la tienda foto-ocasión y yo pille un accesorio para la cámara Canon EOS 50, (esto para los de Nikon). Mil y pico pelas más barata que en Vitoria.

De aquí y como se hacía tarde, nos pillamos un taxi y nos presentamos en la Plaza de Atocha enfrente del bar Diamante y allí nos reunimos con José Antonio y con Fernando, que ya nos estaban esperando, al mismo tiempo apareció por el otro lado al nuestro, el amigo Luifer y su jovencísima mujer, con lo que ya estabamos ocho personas. A poco llegó el amigo Sérgio Alguacil y por último aparecieron el amigo Faco y el amigo Pachibio, Javier.

Después de degustar unas cervezas y refrescos, tomamos la decisión de ir buscando sitio para meter algo sólido al cuerpo y aquí, el amigo Faco, nos llevó con su criterio a un restaurante italiano donde degustamos unos platos italianos de pasta, es decir unas pizzas. En el bar y ante la abundancia de cámaras fotográficas, aquello parecía el mostrador de una tienda de fotos, la gente se entretuvo en hacer instantáneas unos de otros, al margen, se adjuntan algunas de ellas, otras deberían de enviarlas para que hicieran compañía a estas.

En este lugar es donde Faco, se atrevió a manoseármela, la EOS 5, se entiende, no vaya a ser que continúe el cachondeo anterior.

El restaurante, tenía aire acondicionado, con lo que ya lo demás no importaba, no obstante la comida fue aceptable, lo mejor el postre, el único que lo pidió fue el amigo José Antonio y se lo comió rápido y con un poco de sentimiento de culpabilidad, por la envidia que nos daba a los demás.

Una vez comidos y relajados, ya habíamos pagado, nos dirigimos al primer lugar para ver las exposiciones de las fotos, se me olvidaba, a la salida del restaurante, nos hicimos la foto de rigor para la página de Start, solo faltó el amigo Sergio Alguacil, que tenía una comida familiar y claro era el fotógrafo oficial de la susodicha comida.

El honor de ser el primer lugar a visitar, se lo llevó el Museo Thyssen. En él exponía el fotógrafo de Vitoria Alberto Schommer, las fotos expuestas, eran obras elaboradas todas ellas en el museo, tengo que decir, que no entraré a evaluar las obras, ya que no soy muy entendido, pero tiene obras mejores que las que vi.

El hermano Franciskaner, aprovecho para hacer una instantánea de nuestro paso por el museo, pero enseguida se le echaron encima unos señores uniformados y le dijeron que estaba prohibido efectuar tomas de las obras, el se excuso como pudo pero quedó el recuerdo de nuestro paso.

De este museo, nos dirigimos por proximidad a la fundación Ico. En esta fundación exponía Irving Penn. Observamos sus obras con detenimiento y el recorrido por sus locales fue apasionante, en este local, la gente ya empezó a mostrar su cansancio y se sentaba en cualquier rellano que encontraba, así que a la salida nos detuvimos unos minutos a reponer fuerzas delante de, como no!, Una cerveza. Lo que no recuerdo es, si la foto en las escaleras y con los leones del congreso, nos la hicimos antes o después, pero nos hicimos un par de fotos.

Después del refrigerio, nos pusimos en marcha hacia el Círculo de Bellas Artes. Hasta ahora, no tuvimos necesidad de disponer de pasta para las entradas, pero aquí hubo que pagar una cantidad simbólica para poder entrar, creo que fue 20 duros mas o menos.

Aquí las exposiciones eran de: Alberto García-Alix, Sally Mann, Nan Goldin y en el último piso disfrutamos de recuerdos de Ernest Hemingway, fotos de toda su vida, sus viajes y familia.

En este lugar, se nos unió Sergio Alguacil, que tuvo que ausentarse por causas familiares, Una vez vistas las exposiciones, nos quedamos en la terracita del café del Círculo, para tomas la última cerveza y en este lugar, y con el consentimiento de mi mujer, Fran y yo le sacamos una foto a la camarera, que a pesar de consentirlo, no sé que vería en nosotros, que se marchó del café y tuvo que ponerse otra moza en su lugar, tuvimos nuestro mas y menos con un camarero que se empeñaba en cobrarnos derechos por que la camarera, Cristina para los amigos, nos dejó fotografiarla.

Quedamos en mandarle las fotos, tan pronto como las positivemos, cosa que cumpliremos a rajatabla.

Después de la cerveza, y de intercambiar comentarios sobre "fotografías" cada cual tomó el rumbo de casa, no antes de quedar unos cuantos para el día siguiente.

D O M I N G O

El domingo, la jornada comenzó a las nueve de la mañana en el Museo de la Ciudad, donde quedamos con Angel Serrano, Jabato, en un principio empezamos la jornada Isi, Fran, Jabato, Mila, mi mujer, y yo, luego en el retiro, se nos unirían, Fernando Martínez, Ricardo Arobes y Laura la Julieta de Isi, preciosa por cierto que de eso entiendo mucho.

En el museo de la ciudad, exponían 6 fotógrafos madrileños, que eran: Daniel Canogar, Juan Dolcet, Javier Campano, Ouka Lele, Juan Manuel Castro Prieto y Manuel Sonseca.

Además de ver las fotos de cada uno de los expositores, preciosas, algunas de ellas coloreadas que daban gusto de verlas, nos entretuvimos en ver algo mas del museo, sobre todo lo referente a telefónica y a los ferrocarriles, una parte muy educativa del museo.

De este y por proximidad, nos acercamos a la sala Levy, en ella se encontraba una colección de Alberto Schommer, pero resulta que nos quedamos con las ganas ya que los domingos esa sala cierra, coger el coche y al retiro, habíamos quedado con Fernando Martínez y con Ricardo Arobes y de paso a que Isi colgara de la verja del retiro unas fotos para participar en el maratón fotográfico de Photo España 98.

Hay una sala que se me ha despistado, y es la sala donde se exponía la colección de Magnum 1.868, la sala Fundación Carlos Amberes, no sé si fue el sábado o el domingo, pero también la vimos. Confirmado, fue el domingo a la mañana. En el retiro, nos acomodamos en una mesita de la terraza y salimos a buscar al amigo Fernando y a Ricardo, una vez que estuvimos todos nos dispusimos a ver el maratón, donde he dicho que el amigo Isi contribuyó a la causa con unas fotos, por cierto, en el retiro se nos unió, Laura la novia de Isi y como no, se la inmortalizó en unas tomas, los japoneses no son nada comparados con nosotros en esto de tomar fotos.

Ah!, Amigo Fran, no sé si leerás esto, pero tengo en la mano una de las Fraanciskaner que nos pillamos antes de irte de Vitoria y esta de cine.

Al pasar por enfrente del congreso, nos perdimos por unas calles en la Castellana, una señora - reclamo de restaurante, nos fichó y nos mandó a su bar para almorzar y nos sobornó con la copa después de comer y así fue como comimos esa jornada, Ricardo y Fernando, se tuvieron que ir, Isi y Laura también, así que quedamos Fran, Angel Serrano, Mila y yo, que seriamos los que pusiéramos el cierre a la jornada Madrileña. Después de comer, nos acercamos a la estación de Atocha, donde tomamos un cafelito y disfrutamos de su jardín interior, calor a raudales y humedad en grandes cantidades, pero bonito el lugar.

Desde aquí, Angel Serrano, se marcho para Toledo y a Fran, le convencí de que viniera unos días a Vitoria, donde estuvo hasta el miércoles que tomó el tren hasta Burdeos. Pero lo de Fran y Vitoria es otra historia.


© Fernando Martínez